J.L. López esperaba impaciente el fin del mundo, anunciado para el próximo martes a las cinco en punto de la tarde. Pero aquel martes , a las cinco menos cuarto, murió atropellado. No pudo saber si fue o no fue el fin del mundo.
Para él si que lo fue.
Es el pequeño hombrecillo que aparece por tu pueblo en fiestas.
Los más machotes del lugar, apoyados en la barra de algún sucio chiringuito, sonríen cuando le ven llegar, tal vez le estuvieran esperando. No le dejan pagar ninguna cerveza, que es lo que bebe el hombrecillo, con el objetivo de emborracharle y reírse más de él.
Van de chiringuito en chiringuito y lo exhiben cual trofeo. El hombrecillo se va riendo, todos creen que a causa de la cerveza, pero tal vez sea que se ríe de ellos.
Al final de la noche, cuando al fondo, entre montañas, empieza a amanecer, todos los hombrotes se van a casa con su mamá, o puede que su mujer les espere impaciente. Mientras, nuestro hombrecillo, duerme plácidamente en un banco de algún jardín, sin ninguna otra preocupación que la de decidir a qué pueblo irá mañana a buscar otros machotes que le alegren la noche.
NO ES MÍA ,
CREO QUE HACE POCO SE HA HECHO UNA PELI DE ALGO PARECIDO
Ayer pasé por la casa, por la que iba a ser nuestra casa y hoy es el restaurante en el que has celebrado tu boda.
Aquel día nos dimos cuenta de que habían desaparecido.
Ciertamente, en todo el barrio no quedaba ni un solo contenedor de reciclaje de vidrio. Después de unos años ya casi nos habíamos acostumbrado a su presencia, tan verdes, tan silenciosos.
Al poco de ver los informativos nos quedó claro que no quedaba ni uno solo en todo el mundo.
Tras ser tema de moda en todas las conversaciones, poco a poco nos fuimos olvidando de ellos.
El martes pasado volvieron a aparecer todos। Hay quien comenta que había vuelto de su planeta tras descargar la información obtenida.
Según algún estudio que se publica en estos días en la prensa uno de cada tres ancianos se encuentra solo. Lógico,ya que los otros dos se hacen compañía.
Según los datos oficiales y completos del Instituto de las Ciencias y las Artes Audiovisuales (ICAA), el cine perdió en 2007 cinco millones de espectadores y no veinte, como se publicó en enero.
De todas formas son demasiados espectadores para andar perdidos por los cines. ¿ Acaso nadie les añora en sus casas?.
Todos tenemos una Granada en el alma
Una amplia y espaciosa Alhambra.
Cuida de las cosas que amas,
Boabdil,
No tengas que llorar mañana
Cuando la conocí, era una chiquilla morena, pequeña. Un día, mientras nos besábamos me dijo " voy a ir a clases de guitarra". Yo me puse serio, en broma y entre un beso y otro susurré " cuando seas famosa acuérdate de mí".
En octubre, cuando anochecía el horizonte nacarado se reflejaba en sus ojos mientras me decía "mi amigo Juan me ha dicho que toque en su grupo". Poco después me dio un beso.
Cuando estábamos solos me canturreaba al oído canciones de amor. "Soy la vocalista del grupo" me dijo.
Yo iba a todas sus actuaciones, tocaban en pubs pequeños de la zona y me dedicaba canciones, "para ti" decía y yo ya sabia que era para mí. Un día, en mi trabajo conocí a un representante de artistas. Se la presenté, "tú llegarás lejos" dijo.
Y llegó. Primero como última invitada de tómbola, otro día en el programa de la Campos, y cuando actuó en el de José Luis Moreno supe que la había perdido para siempre. Llamaba a su casa y nunca estaba.Llamé, solamente una vez, al móvil y me trataron de usted. Solo me quedaba verla por la tele, un día dijo "para ti" y yo creí que era para mí, aún lo creo.
Un martes, todo el día amarillo, me encontré con ella en el sitio en el que solíamos tomar café. "Hola" me dijo, y me dio un beso, breve.
Al poco llegó su mánager, se besaron; mientras hablaban no se soltaban la mano.
Pagué mi café, me habían invitado, no pagué," gracias Diego, tómate una copa", pagué la copa y me fui.
Lloré un día, o dos o tres meses. En febrero volvió a salir por la tele. No la quería ver, pero salía en todas las cadenas. En sus ojos creí ver, ¿o era el J.B? , una lágrima, y dijo, creí oír "para ti". Cantó nuestra canción, la que me canturreaba al oído cuando estábamos solos. Los del grupo no la sabían y se miraban extrañados. Solo cantaba ella, aquella chiquilla, pequeña, morena, llenando el horizonte con su voz.
Después, poco más supe de su vida, que se había casado y divorciado con algún abogado y que tal vez, de vez en cuando, cuando esté más sola cante nuestra canción.
Años antes ante el pelotón de fusilamiento pensé…. Matias dejó de escribir, sonrió, después de todo cien años de soledad era su libro favorito. Y ¡ qué diablos¡ aquello era cierto. Tan cierto como increíble, quería dejarlo por escrito por que, seguramente, ya nadie lo recordaría, era su gesta, su vivencia, prácticamente la única interesante aparte de sus años de exilio en Mexico. Pelotón de fusilamiento, no estaba seguro de llamar pelotón de fusilamiento a aquello, dos soldaditos imberbes y un sargento no menos joven. Matías ya recordaba pocos detalles de aquellos tiempos, ya hace 70 años, en el pueblo solo quedaba la leyenda, el rumor silenciado por el tabú. Eran los primeros días de 1938, si todo fuese normal un martes más de carnaval, pero allí estaba él, delante del aquellos soldados y junto a Don Mariano, el maestro de toda la vida del pueblo. El día anterior los nacionales habían entrado en el pueblo y querían dejar las cosas claritas. Matías todavía se preguntaba porqué Don Mariano, un señor respetable que nunca se metía en política, no hablaba mal de nadie, iba a misa los domingos, nadie del pueblo lo entendía, tal vez el Sargento que dirigía aquel grupo de militares, Paco el de
Hoy he leído la noticia de que el cine cada vez pierde más espectadores, y es que es normal, los multicines cada vez son más grandes y con más recovecos en los que es más fácil perderse
Juan Carlos se ha levantado a las 6 de la mañana, igual que ayer.
Lucía ha desayunado un zumo de naranja, igual que ayer.
María ha salido corriendo a su trabajo igual que ayer.
Mateo llega cinco minutos tarde igual que ayer.
Lucas a las dos ya tiene hambre, igual que ayer.
Sofía come una ensaladita, igual que ayer.
Esteban se muere de sueño, igual que ayer.
Luis mira el calendario, 29 de enero, igual que ayer.
EL DÍA EN EL QUE TEMBLARON LOS TAURO.
Publicado por chema gomez en 3:09 Etiquetas: historia, humor, literaturaAquella mañana, la gente se arremolinaba alrededor del periódico, algunas exclamaciones, muchas sonrisas, y no, el Madrid todavía no había fichado a Beckham.
En la sección de horóscopos, la más leída junto con la de cartas al director, había una pequeña bomba. Les toco a los Tauro, en su signo, tras una frase típica horoscopil decía que: “todos los hijos de puta de este signo morirán hoy asesinados”.
Enseguida se hicieron todo tipo de especulaciones. Unos decían que el jefe de la que hacía los horóscopos era Tauro y que la acababa de despedir. Otros que era para su marido que la había puesto los cuernos o tal vez un novio que la abandonó a poco de casarse. Nadie aventuró que podría tratarse de una ataque informático.
Todos imaginamos, deformación profesional, tal vez, la centralita del diario rebosante de tauros enfurecidos:
- Mire, que han puesto que me van a matar, que yo soy Tauro, ¿sabe?.
- No se preocupe usted, señor, que lo que pone es que los hijos de puta de ese signo morirán asesinados, y usted no lo es ¿no?.
Al día siguiente, como casi siempre, todo el mundo comenzó a leer el diario por la sección zodiacal. La redacción se disculpaba con una breve e inocua nota en la que se quejaba de varios ataques informáticos recibidos, entre ellos este. Habría que preguntarse, ¿nadie lo hizo?, Que tendría el patapalo cibernético en cuestión en contra de los Tauro y por qué no saboteó el resto de los signos, falta de tiempo, imaginación tal vez.Hay quien no se cree esta explicación y afirma que desde aquel día los horóscopos tienen otro estilo y parecen escritos por otra persona. Y tiene razón
Para él ya podía llegar mañana el fin del mundo que le daba igual. El fin de su mundo había acaecido esta mañana, a eso de las 11, tal vez un poco más tarde, a las 11, 05, el tiempo justo de bajar las escaleras, juntarse con los amigos y poco más.
Sí, a las 11.05 de aquel 14 de enero todo dejó de tener importancia para Pedro, ni sus amigos, ni su familia, ni los juguetes que le esperaban como cada día en casa. Ya no le importaba la sonrisa de Susana. Susana era la compañera del pupitre de enfrente desde que Don Paco tuvo la feliz, y discutida idea, de colocar la clase en círculo, de tal forma que todos se vieran las caras. Pero desde aquel día, 14 de enero, a aquella hora las 11.05, la congoja que oprimía su pecho le impedía pensar en nada. Solo quería llorar, y aunque en esos momentos su orgullo se lo impedía, si no hubiese estado con sus amigos lo habría hecho. Si hubiese podido habría volado como en los sueños que tenía y se habría marchado lejos. O, tal vez se habría vengado.
Si, se habría vengado de ese maldito Jorge que aquel 14 de enero, a las 11.05, poco después de salir al recreo, le había roto, mejor dicho le había hecho añicos, trocitos pequeños, irrecuperables, aquel cromo casi único de René Higuita.
Hoy he leído la noticia de que el cine cada vez pierde más espectadores, y es que es normal, los multicines cada vez son más grandes y con más recovecos en los que es más fácil perderse
breve autorretrato hecho por mi mismo
Publicado por chema gomez en 10:52 Etiquetas: biografía, literatura
Cuando alguien me la mira yo sonrío.
-Pues sí, ¿ qué pasa?, soy medio duende.
Y es que mi oreja derecha tiene la parte superior aplastada. Yo siempre me hacía ilusiones de pertenecer a alguna especie medio humana, medio duende. Soñaba que el día que nací, horas antes de la noche de San Juan, unos duendes me raptaban para convertirme en uno de ellos, siempre me rescataban justo a tiempo, pero en mi oreja derecha... Hasta que hace unos días me fijé en que mi abuelo la tenía igual. Vaya chasco, aunque, bueno, tampoco fue para tanto, la verdad es que mi abuelo, el único al que conocí ya que el otro se separó de mi abuela para irse a vivir la vida loca, se parecía bastante a mí.
- ¡Eres igual que tu abuelo!.- Me gritaba mi madre.
Con mi abuelo proyecté la travesía en un barco de toneles entre su casa en Miranda de Ebro y la mía en El Escorial. Sí, ya sé que no hay forma de navegar entre ambos puntos, pero eso no era obstáculo para nosotros.
Ya conocéis mis orejas. Sobre mis ojos os diré que se han escrito muchas cosas, pero, tal vez, lo que más me gustó es aquel poema que se decía que eran navegables. Un día estaba en una frutería con mi amigo Salva y una señora se me quedó mirando y gritó:
- ¡ La madre que te parió!. ¡Vaya ojazos que tienes niño!.
No sé si fue más el susto o la risa, pero no creo que lo olvide nunca.
Mi nariz y mi boca son más bien normales, y viendo algunas narices que circulan por ahí, puedo decir esto con cierto alivio.
Y esté sería mi breve autorretrato, pero como yo siempre he admirado a los pintores que se pintaban de cuerpo entero, os diré que mis espaldas son anchas y que un día fue pívot de un equipo de baloncesto, a pesar de solo medir 1.70.
Mi piel es blanca, muy blanca, y cuando me da el sol en verano no me libro de que la gente me hable en inglés. Mis andares son eso, andares. Parece que tengo un muelle por caderas y si voy escuchando música mientras camino la gente se cree que voy bailando.
Mis pies son raros, y grandes, y su gran puente me dio un año más de vida al librarme de la ya obsoleta mili.
Y ya poco más que deciros, que a veces tengo un extraño sentido del humor que no todo el mundo entiende, que nunca llevo reloj, que no me gustan las gafas de sol y, bueno, y también, que no siempre le he vencido a la muerte.
un beso a todos
